Constelaciones
en Organizaciones
Gunthard
Weber
El presente
artículo trata de las primeras experiencias en el intento de transferir
el trabajo con Constelaciones, desarrollado por Bert Hellinger a sistemas
sociales más amplios y a organizaciones.
Realmente
parece un tanto atrevido cuando una persona, sirviéndose de la ayuda
de representantes, configura su imagen interior de una organización,
confiriéndole así una expresión tangible en el espacio, y posteriormente,
nosotros, a raíz de los comentarios de los representantes configurados,
sacamos conclusiones acerca de un sistema, de su historia y de su estado
actual, deduciendo consecuencias y desarrollando conceptos de solución.
Parece
ser – ¿y de qué otra manera nos explicaríamos tales fenómenos? – que
las personas no sólo somos capaces de percibir diversos elementos, hechos
y estados, sino también patrones y estructuras relacionales, es decir,
interrelaciones y constelaciones sistémicas. Estas informaciones complejas
deben quedar "memorizadas", sirviendo de esquemas afectivos y cognitivos
que dirigen nuestras actuaciones. Por lo visto, al configurar una constelación,
estas representaciones inconscientes pueden ser exteriorizadas, es decir,
traducidas de nuevo a imágenes espaciales, permitiendo así la reescenificación
de determinados contextos sistémicos.
El
segundo misterio es que los representantes (de los miembros del sistema
configurado) a su vez sean capaces de captar de manera representativa
la constelación exteriorizada del sistema, percibiendo y reproduciendo
tanto los sentimientos de las personas que están representando, como
la situación en general. Hasta ahora, nuestras experiencias de los últimos
años con Constelaciones en Organizaciones, y el feedback de muchos participantes
de estos grupos, afirman nuestra suposición de que, a través de la configuración
concentrada de imágenes organizacionales surgen informaciones tan auténticas
sobre las estructuras, dinámicas e interacciones en un sistema que,
partiendo de ahí, es posible desarrollar comprensiones e imágenes de
solución sumamente efectivas.
En
primer lugar, la impresión de estas imágenes espaciales resulta de que
la persona que configura la constelación puede, primeramente, experimentar
el proceso desde la posición del observador externo, y después, aún
más directamente, ocupando su propio lugar en la imagen de solución.
Una vez configurado el sistema entero, los representantes, los observadores
asistentes y el cliente mismo se encuentran expuestos a las fuerzas
del sistema de forma inmediata y simultánea. De esta forma se crea un
campo sinergético en el que, en una secuencia resumida de imágenes,
todos pueden vivir y experimentar antiguas verdades y nuevas posibilidades.
Así, en cada caso, el sistema entero del grupo de Constelaciones se
"contagia" primero con la dinámica de la constelación problemática,
y después, también con el ambiente de solución.
A nivel
verbal, únicamente podemos dilucidar un hecho tras otro. Para conseguir
la misma cantidad de información que una constelación nos proporciona,
tendríamos que formular un sinfín de preguntas. El lenguaje pictórico
de una constelación, al igual que una metáfora, se graba en nuestra
memoria de manera mucha más intensa que las frases descriptivas, a no
ser que el lenguaje se densifique en fórmulas que se dirigen al alma,
ritualizadas y abstraídas de lo cotidiano, como sería el caso de las
"frases sanadoras" en el trabajo con Constelaciones Familiares. Cuando,
al final de una constelación, los representantes expresan su alivio
en una imagen de solución, ganando fuerza en sus lugares adecuados y
dirigiendo sus miradas hacia delante con optimismo, mientras que el
cliente ocupa finalmente su lugar, todos los implicados sienten el contagio
estimulante de la orientación en la solución. Este hecho no nos inmuniza
contra la tendencia de volver a activar las antiguas descripciones y
sentimientos del problema; no obstante –así lo demuestra la experiencia–,
en los meses que siguen a una constelación, una imagen de solución bien
anclada una y otra vez surge en nuestro interior, activando el sentido
de lo posible, así como nuevos caminos de solución.
Un comentario
previo:
El
hecho de que el trabajo con Constelaciones en Organizaciones (CO) tenga
su punto de partida en las Constelaciones Familiares, tal como Bert
Hellinger las desarrolló, podría sugerir la idea de que familias y organizaciones
tengan o incluso deberían tener muchos puntos en común. Muchos emplean
en sus descripciones de organizaciones metáforas del ámbito familiar,
y especialmente los equipos psicosociales tienden a veces a desarrollar
rasgos parecidos a una familia, encontrándose, en consecuencia, con
problemas similares a los de una familia. Por otra parte, también existen
familias cuyos miembros se comportan como si su familia fuera una empresa.
Ambas actitudes causan trastornos.
Aquí
quisiéramos advertir el peligro de comparaciones simplistas y abogar
por un estudio separado, ya que ambos sistemas sociales en muchos ámbitos
siguen a leyes y principios de organización distintos. Las organizaciones
no son comunidades unidas por el destino como la familia. Sobre todo
en los estados industriales es innegable que el ámbito del trabajo remunerado
para muchos se ha convertido en fuente de identidad, que repercute en
el ámbito familiar con consecuencias existenciales de gran alcance (por
ej. el paro). La gran diferencia reside, sin embargo, en que la persona
–lo quiera o no– siempre es y seguirá siendo miembro de una determinada
familia, mientras viva y aún más allá. La pertenencia a una organización,
en cambio, puede ser disuelta por ambas partes. Bien es cierto que algunos
principios del trabajo con Constelaciones Familiares también son válidos
para Constelaciones en Organizaciones; no menos importante resulta,
sin embargo, tener presentes los órdenes y leyes de organizaciones que
difieren del ámbito familiar.
¿Qué se puede conseguir
mediante el trabajo con Constelaciones en Organizaciones (CO)?
El
trabajo con Constelaciones en Organizaciones permite obtener, en un
mínimo de tiempo, un gran número de informaciones relevantes acerca
de un sistema. El tamaño del respectivo sistema no tiene ninguna importancia
decisiva. Así, por ejemplo, en una Constelación puede trabajarse el
tema de varias empresas de un consorcio, o la pregunta de por qué en
un equipo pequeño, desde hace bastante tiempo, los miembros cambian
constantemente.
Constelaciones
en Organizaciones pueden servirle a la persona que configura la situación,
para aclarar su propio papel y su lugar en el sistema en que trabaja,
que dirige, supervisa o asesora.
Los
participantes asistentes tienen la posibilidad de experimentar los más
diversos papeles como representantes elegidos para una Constelación,
viviendo así los procesos desde la perspectiva externa o interna, adquiriendo
conocimientos importantes acerca de las organizaciones y, donde les
parezca indicado, aprovechando experiencias ajenas para sus problemas
personales.
Constelaciones
en Organizaciones pueden servir de punto de referencia para decisiones
pendientes (por ej., cuestiones de sucesión, de designación de cargos,
y otros cambios de personal o económicos).
Asimismo
aportan indicios acerca de contextos y estructuras relacionales (coaliciones,
competencia, rechazo, explotación, abuso de poder, dinámica del chivo
expiatorio) y de hipotecas del pasado (por ej. por la falta de reconocimiento
de los méritos de un cofundador, o por el olvido de colaboradores apartados
o excluidos).
También
expresan claramente cómo se perciben las funciones de dirección en un
sistema y muestran las mezclas de contextos (por ej. entre relaciones
privadas y profesionales, o coaliciones por encima de los diferentes
niveles de la jerarquía).
Especial
utilidad reviste el trabajo con Constelaciones para empresas familiares,
porque permite aclarar si la solución de un problema ha de buscarse
más bien en la familia propietaria o en la gerencia de la empresa, o
si ambos ámbitos requieren un cambio.
Las
Constelaciones en Organizaciones informan sobre la falta de apoyo y
de recursos, sobre peligros para la salud, sobre la orientación de una
organización en las tareas, los clientes o en las metas, y sobre la
energía y el ambiente existentes en un grupo de trabajo.
Además,
con la ayuda de Constelaciones en Organizaciones, es posible repasar
determinados escenarios (por ej. empeoramiento o diversas posibilidades
de solución).
Éstas
no son más que unas cuantas situaciones o cuestiones ejemplares en las
que el trabajo con Constelaciones en Organizaciones ha mostrado su utilidad.
Un grupo de Constelaciones en Organizaciones en sí ya es un buen modelo
para el trato y la cooperación en un ambiente de reconocimiento, apoyo
y fomento mutuo.
¿Con quiénes se
pueden configurar Constelaciones en Organizaciones?
Las
COs no sirven para sistemas cuya composición y existencia son puramente
casuales y transitorias. Asimismo se recomienda gran cautela al momento
de trabajar exclusivamente con miembros de una única empresa o institución.
Aquí, la actitud de espiarse es mucho más fuerte, y las personas configuradas
sopesarán con más cautela o estrategia las consecuencias de cualquier
afirmación por su parte. Asimismo, muchas veces los miembros del sistema
disponen de demasiada información previa que puede falsificar la percepción
de las sensaciones en una determinada posición de la constelación. Las
diferentes posiciones jerárquicas y las relaciones actualmente difíciles
pueden modificar y desviar adicionalmente los comentarios.
El
trabajo con COs puede ser útil donde la cultura de una empresa se caracterice
por el respeto mutuo, un ambiente bueno y cooperativo, y por un compromiso
innovador y abierto a experimentos.
En
este caso siempre hay que trabajar con gran cautela y atención, teniendo
en cuenta y, donde sea necesario, señalando la gran variedad de posibles
interacciones, consecuencias y efectos secundarios intersistémicos.
Esculturas de Organizaciones, en las que un miembro de una organización
configura a sus mismos colaboradores de la forma que él los percibe,
pueden hacerse sin dificultades en este contexto. Según nuestra experiencia,
sin embargo, estas esculturas más bien nos aportan indicios acerca de
las relaciones actuales (por ej. cercanía/distancia o simpatía/rechazo),
sin desarrollar el mismo efecto de confrontación y alivio que las COs.
Las
mejores experiencias se hicieron con grupos de COs en los que participaron
entre 15 y 20 miembros de los más diversos campos de trabajo y organizaciones,
que no se conocían anteriormente. Aquí, cada uno está protegido y libre,
y cada uno es igualmente válido. Todos presencian un gran espectro de
constelaciones y, con ello, también de posibles soluciones. Para tales
seminarios de COs, un marco de dos a tres días nos parece lo más adecuado.
Principios del trabajo
con Constelaciones en Organizaciones
A continuación
describiremos algunos de los principios fundamentales que nos guían
en este trabajo.
El derecho a la
pertenencia
En
organizaciones, todo miembro tiene el mismo derecho de formar parte.
Por otra parte, este derecho conlleva también la obligación de aportar
el esfuerzo y el apoyo necesarios para la conservación y renovación
de la organización (véase abajo), que corresponden a la posición dentro
del sistema. En el caso positivo, una organización se preocupa de sus
colaboradores y los fomenta, y los colaboradores, por su parte, actúan
de manera leal ante la organización, comprometiéndose por sus fines.
Donde ambas partes manejan el derecho a la pertenencia de una forma
superficial (por ej. despidiendo a los colaboradores sin ningún tipo
de consideración o, por otra parte, utilizando a la empresa como una
fuente de abastecimiento), esto se convierte en una hipoteca para la
organización, especialmente en la relación de confianza entre colaboradores
y organización, y en el compromiso mutuo.
Dar y tomar
También
en organizaciones existe una especie de contabilidad interna (Boszormenyi-Nagy,
1981) de quién le dio o negó qué a quién. Los balances desequilibrados
suscitan el descontento y los sentimientos de culpa, y piden una compensación.
Aquél que sufrió una injusticia, recibe poder, y aquél que constantemente
da más de lo que toma, fomenta la ruptura de relaciones. Tanto la solicitud
excesiva como la explotación tienen sus consecuencias.
A través
del intercambio entre tomar y dar, también en estos sistemas se crean
obligaciones y vínculos mutuos entre colaboradores y organización ("Mi
abuelo fue el número 143 en la Bosch, y yo también trabajo allí"). Así,
hasta hace poco, en empresas con una tradición de muchos años, el empleado
que se mantenía leal a la empresa podía permitirse mucho antes de que
le despidieran. Ahora bien, este vínculo no es tan fuerte como en una
familia. Cuanto menos claras las estructuras y más impersonales las
organizaciones (por ej. consorcios internacionales), y cuanta más movilidad
se exija, tanto menos atención se presta a estos procesos en ambas partes.
Quien lleva más
tiempo tiene prioridad
Entre
personas del mismo rango, aquél que estuvo primero tiene los derechos
más antiguos. Éstos deben ser reconocidos por los que llegan más tarde.
Esto se aplica especialmente a los iniciadores y fundadores de organizaciones.
Pero incluso si las personas que ocupan posiciones más altas en la jerarquía
tengan prioridad, éstos saldrán ganando si reconocen la experiencia
y los méritos de los colaboradores que estuvieron antes.
Un ejemplo:
El
hijo del fundador (al mismo tiempo, uno de los gerentes) de una importante
empresa familiar configura la constelación de este sistema con la pregunta
de si él, como gerente, tendrá bastante influencia y fuerza en la empresa,
o si será mejor que se retire. En la constelación se evidencia que el
padre, de casi 80 años, no es capaz de soltar las riendas y que, además,
existe una competencia debilitadora con el hermano mayor que también
se ocupa de la gerencia. Preguntamos por la historia de la empresa,
y sabemos que ésta fue fundada y gestionada durante 20 años por el padre
y un amigo de éste. A este amigo se le olvidó por completo y ni siquiera
aparece ya en el nombre de la empresa. Abandonó la empresa cuando el
padre, en los años 70, quiso realizar algunas inversiones a gran escala,
que a él le parecían demasiado arriesgadas. Dos años más tarde murió.
Hasta hoy, su mujer se muestra enojada y siente que se le trató mal.
Cuando, en la constelación, este amigo se puso al lado del padre, la
paz se extendió inmediatamente en el sistema y el amigo cariñosamente
llevó al padre a un segundo plano; allí, los dos encontraron un lugar
bueno. Además, la constelación mostró que sería mejor confiar la gerencia
a personas expertas. Al hijo le aconsejamos que en algún lugar destacado
de la empresa colocara una foto de los dos con el subtítulo de: X y
Y, fundadores de la empresa.
La dirección tiene
prioridad
Una
organización necesita dirección. En cuanto ésta se justifica por su
rendimiento y por un compromiso correspondiente a la función, el director
goza de autoridad y es valorado en su posición. Los mitos como "todos
somos iguales" fomentan la inseguridad y los conflictos relacionales.
En un caso así, el equipo tiene que intuir qué y cómo el jefe querrá
decidir, o se dan largas discusiones estériles al momento de tomar decisiones.
En un grupo de iguales, el iniciador tiene prioridad. Quien en una organización
es el responsable de la economía, es decir, de la supervivencia material
del sistema, tiene prioridad sobre los demás cargos directivos. Así,
en un hospital, por ejemplo, el gerente o director administrativo tiene
prioridad sobre los directores médicos.
El rendimiento tiene
que ser reconocido
Donde,
entre colaboradores de igual rango y remuneración, algunos tienen competencias
especiales o aportan determinadas facultades que garantizan el éxito
y el desarrollo ulterior de la organización, estas personas necesitan
un apoyo y un reconocimiento especiales de sus aportaciones para poder
permanecer en la empresa.
Marcharse y quedarse
También
en organizaciones, frecuentemente se plantea la pregunta de si alguien
tiene que marcharse o puede quedarse. Puede quedarse la persona que
sea necesaria para la organización y que ocupe de lleno su posición
y su función.Quien ya no necesita a la organización, ni la organización
le necesita a él, puede cometer un error si se queda. A veces también
tiene que marcharse quien, de manera duradera y desconsiderada, dañó
a otros. Si él mismo no lo hace ni tampoco se le despide, el resultado
serán luchas, problemas relacionales, desmotivación y pérdida de confianza.
Aquéllos que fueron excluidos, despedidos indignamente, apartados o
pasados por alto por razones no profesionales, frecuentemente tienen
un efecto paralizador sobre el ambiente en la empresa o se convierten
en fuente de conflictos, y a veces otros miembros posteriores de la
empresa los representan e imitan.
En el caso
de separaciones en y de organizaciones, tanto para la organización como
para la persona afectada es importante que la separación se realice
en un clima de acuerdo y de respeto mutuos, para que la organización
pueda tener un buen funcionamiento posterior y el afectado, una buena
entrada en el siguiente puesto de trabajo. Frecuentemente, quien vuelve
a una organización, la debilita.
Los
buenos rituales de bienvenida y de despedida en organizaciones fomentan
estos procesos. En el trabajo con Constelaciones, estos procesos pueden
ser recapacitados pronunciando determinadas frases.
Organizaciones son
sistemas orientados en las tareas
Un
gran número de grupos de trabajo ha perdido de vista sus tareas. Así,
los colaboradores se centran en ellos mismos, en problemas relacionales,
o se quejan de "los de arriba" y de las circunstancias. Donde el coordinador
de un grupo de Constelaciones en Organizaciones empieza a a intuir esta
dinámica, es importante introducir a un representante para la tarea,
la meta o los clientes.
Un ejemplo:
Recordamos
un equipo del campo psicosocial que, una vez configurado, parecía convertirse
en un grupo de auto experiencia. Cuando pedimos que se introdujera a
un representante para los clientes, se eligió una persona baja que fue
colocada a espaldas de los colaboradores. Ninguno de los miembros del
equipo la veía allí. Así se pudo percibir de manera plástica hasta qué
punto los colaboradores habían perdido de vista a los clientes, y con
ellos, también a su tarea.
¿Fortalecer o debilitar?
Siempre
al momento de configurarse una constelación, se percibe de inmediato
si una persona se encuentra en su posición con una energía buena y tranquila,
o en un estado debilitado. En el lugar correcto, adecuado, uno se siente
seguro, sereno, y con un buen nivel energético. Por eso es tan importante
encontrar ese punto. En posiciones arrogadas, la persona tiene fantasías
de grandezas y se pavonea. En posiciones debilitadoras, la persona o
bien no recibe el reconocimiento de otros, o no se valora a sí misma,
o acusa la falta de un apoyo necesario. Los sentimientos debilitadores,
tal como a veces los muestran los representantes en las Constelaciones
de Organizaciones, muchas veces también tienen que ver con patrones
antiguos, relacionados con los destinos de la familia de origen.
En
un curso de Constelaciones para Organizaciones, un empleado directivo
de una gran empresa configuró su sistema laboral. Todos los representantes
de sus colaboradores se sentían bien y capaces de trabajar, y también
lo respetaban como jefe. Su representante, sin embargo, se sentía sumamente
triste y débil. Cuando le pedimos que él mismo ocupara su lugar, el
hombre empezó a llorar. A la pregunta de si en su familia de origen
había ocurrido algo especial, contó que su padre murió cuando él tenía
ocho años. Aquí, el paso necesario consistía en tomar al padre, y no,
en cambiar el sistema de trabajo, hecho que se confirmó en una posterior
Constelación de su familia de origen.
Lo antiguo y lo
nuevo
Las
ideas nuevas difícilmente se imponen en organizaciones cuando lo ya
existente, que durante mucho tiempo fue válido y útil, no se valora.
Por tanto, es mejor afirmar y reconocer primero lo existente, sin pretender,
de forma insistente, oponer los propios conceptos y planes a lo antiguo
e imponerlos. El nuevo en un principio se orienta, averigua qué es lo
que tiene validez en este sistema concreto, y así se va situando. Lo
mismo se aplica, por ejemplo, a grupos de proyecto. Sin embargo, el
reconocimiento de lo antiguo no tiene que ser mostrado constantemente;
más bien se trata de una actitud interior. Los sabihondos hacen la vida
en una organización imposible, para ellos mismos y para los demás, y
en la mayoría de los casos no se quedan mucho tiempo. De esta manera
es posible abusar incluso de la propia competencia de una persona, lo
cual, en consecuencia, provocará rupturas.
La configuración
de organizaciones
A continuación
quisiéramos indicar algunos procedimientos que en nuestro trabajo con
Constelaciones en Organizaciones han mostrado ser útiles.
Actitud atenta,
sin intenciones y orientada en los recursos
Ya
anteriormente señalamos la actitud de respeto y de atención benévola.
En una ambiente de desprecio mutuo, o de competencia, las Constelaciones
no pueden desplegar su fuerza. Por tanto, el coordinador parará o confrontará
las valoraciones e interpretaciones negativas por parte de los miembros
del grupo, no admitirá las descripciones interminables de problemas,
y en su trabajo personal mantendrá una actitud fundamental de aceptación,
orientada en los recursos y considerando a todos los miembros igualmente
válidos. De esta manera podrá crear un ambiente propicio para que los
participantes puedan, por una parte, abrirse confiadamente y, por otra
parte, respetar a los demás en su manera de ser individual. Cuanto más
libre de intenciones y discreta sea la coordinación de una Constelación,
tanto más claras se mostrarán las realidades y tanto más libres serán
los representantes al momento de probar diversas posibilidades de solución.
El contexto laboral
más extenso y el asunto que el cliente presenta
La
primera pregunta que el coordinador ha de hacerse es la siguiente: La
cuestión o el asunto para los que el cliente busca una solución, ¿pueden
abordarse mediante una Constelación? Y si así fuera, ¿qué tipo de Constelación
habría que elegir? (Véase Sparrer y Varga von Kibéd, 1998. ) Y, la persona
afectada, ¿está centrada, emocionalmente implicada y dispuesta a trabajar
en una solución, o simplemente quiere que el coordinador solucione sus
problemas? ¿Únicamente tendrían que cambiar los demás, o no es más que
curiosidad y por fin quisiera salir también? Por tanto, es importante
encontrar el momento adecuado para una Constelación. La cuestión es:
¿Ya es bastante grande la urgencia que el afectado siente en su alma?
Demasiadas veces, el coordinador se deja seducir demasiado pronto a
configurar una Constelación, debilitándose de esta manera a sí mismo
y debilitando al cliente, para después constatar extrañado que el proceso
se bloquea en algún momento.
Además,
es importante saber algo del contexto en que la persona afectada trabaja.
¿Dónde trabaja, desde cuándo, en qué posición y con quién? En este punto
podrían añadirse algunas preguntas para aclarar el contexto, tal como
las desarrolló el Grupo de Heidelberg, (véanse Simon y Weber, 1987;
von Schlippe y Schweitzer, 1996; Essen y Baxa, 1998). Las respuestas
nos permiten saber cuál es el territorio en que nos movemos, cuáles
serían las interacciones sistémicas a tener en cuenta, cuál el papel
pensado para uno mismo como asesor, y también, cuáles serían los avisperos
preparados.
La selección del
sistema adecuado
El
asunto a tratar determina el sector del sistema que, a través de la
Constelación, será resaltado para descubrir el problema e impulsar posibles
soluciones. De hecho, un sistema únicamente se convierte en sistema
en cuanto un observador traza unos límites a su alrededor.
En
seminarios de Constelaciones en Organizaciones, frecuentemente uno es
invitado a configurar un sistema demasiado grande, y por tanto, demasiado
complejo. Así, pues, el coordinador por una parte tiene que aclarar
cuál podría ser el "sistema problemático" (Goolishian y Anderson, 1988;
Ludewig, 1988) que ha producido y sigue manteniendo el problema, y,
por otra parte, a quién más necesita para la solución. Para reducir
la complejidad a lo más necesario, también se puede preguntar: ¿Quién
puede ser omitido impunemente? ¡Más vale empezar configurando a menos
representantes y después darse cuenta de que aún falta alguien, que
no al revés! Por otra parte, también es posible en cualquier momento
pedirle a un participante que se vuelva a sentar en cuanto uno se da
cuenta de que su presencia no es necesaria. También en este caso, los
comentarios de los representantes no guiarán.
El
número de personas también puede ser reducido con una medida simple:
varios ejecutantes de un sistema, que se mueven a un mismo nivel, son
representados en la Constelación por una sola persona (por Ej. varios
encargados de un grupo, varias enfermeras de una planta o de una clínica,
o todos los clientes de una empresa). Según nuestra experiencia, se
recomienda limitar el número de representantes a un máximo de entre
cinco y siete. De todos modos, posteriormente, en el desarrollo de la
imagen de solución a veces se añaden algunas personas más. Si se configuran
demasiadas personas, el proceso se alarga, los participantes se cansan
innecesariamente por estar tanto tiempo de pie, y los asistentes observadores
se inquietan. En nuestra opinión, todo el proceso de una Constelación
no debería durar más de 30 (máximo 40) minutos. Una y otra vez nos quedamos
asombrados al ver que Constelaciones de Organizaciones abreviadas, incompletas
o interrumpidas, frecuentemente llevan a soluciones igualmente impresionantes,
y a veces especialmente creativas, aquéllas que todos experimentaron
como "redondas".
Actitud centrada
durante la configuración y mientras los representantes se encuentren
posicionados
Una
Constelación es una obra conjunta. Los coordinadores bien tienen una
influencia especial sobre el proceso, no obstante dependen absolutamente
de la información facilitada por los representantes. Por eso es tan
importante que las personas que configuren sus Constelaciones amablemente
pregunten a los participantes si están dispuestos a representar a alguien
de su organización; que configuren la Constelación de manera centrada
y siguiendo su imagen interior; y que las personas configuradas sintonicen
con las sensaciones relacionadas con su posición sistémica, para percibirlas
y luego comunicarlas de forma concisa y breve. Una y otra vez se demuestra
que los coordinadores deberían tomarse muy en serio y (casi) al pie
de la letra los comentarios de los representantes en cada fase del trabajo.
Por supuesto, también existen representantes que en las Constelaciones
aportan temas personales, escenificando patrones propios. En la mayoría
de los casos, sin embargo, esto se nota rápidamente donde una persona,
en diferentes constelaciones y de manera estereotipada, una y otra vez
expresa sentimientos similares y frecuentemente algo dramatizados.
Una
vez configurada la constelación, empezando por el cargo más alto, preguntamos
a todos por sus sensaciones y emociones en sus lugares concretos y,
si este fuera el caso, cuáles son sus tendencias de moverse hacia otra
parte.
Los pasos hacia
la imagen de solución
La
estructura formal y los procesos durante las Constelaciones de Organizaciones
se asemejan mucho a las Constelaciones Familiares. Durante el proceso
de la Constelación nos guía sobre todo el asunto presentado. Unidos
a los recursos de la persona afectada y teniendo en cuenta sus próximos
pasos posibles, vamos cambiando la imagen a través de varios pasos intermedios,
adecuados al asunto que el cliente presenta, de forma que sobre todo
éste acabe encontrando un lugar bueno y vigoroso.
En
todo este proceso nos guían preguntas como las siguientes: ¿Cuáles son
las facultades existentes, cuáles no se aprovechan y cuáles faltan?
¿Quién está excluido y, por tanto, tiene que ser integrado; quién tiene
que marcharse? ¿Sobre qué hipotecas del pasado y qué "residuos" se asienta
el sistema? Los sentimientos expresados, ¿son propios o adoptados, primarios
o secundarios. El problema, ¿puede ser solucionado en este nivel del
sistema o tiene que devolverse a un nivel jerárquico más alto? ¿Existe
la suficiente orientación en las tareas y metas, con visiones de futuro?
¿Quién podría facilitar apoyo y fuerza? El sistema, ¿se está aproximando
a un estado crítico? Y si así fuera, ¿a qué velocidad? ¿El sistema está
tirando de una misma cuerda, o hay cargas mal repartidas, o divisiones?
Las dificultades, ¿son expresión de bloqueos relacionales o estructurales?
Etc., etc.
La
decisión de cuáles de los senderos y temas deberíamos seguir en cada
caso depende de los comentarios de los representantes y, sobre todo,
de la percepción intuitiva del coordinador durante el proceso. Si nuestra
intención es la de confrontar al cliente con la gravedad de las consecuencias,
quizás configuremos un posible desenlace fatal, por ejemplo, la muerte
por infarto, o la dispersión y disolución total de un equipo. Muchas
veces los temas son marcharse o empezar algo nuevo, o el encontrar un
lugar mejor en el sistema actual. En todo caso, siempre examinamos ambas
posibilidades teniendo en cuenta qué es mejor para el representante.
Las personas que ocupan posiciones arrogadas son llevadas a posiciones
adecuadas, los excluidos son integrados.
Aquéllos
que tienen prioridad (ver arriba, capítulo I), al igual que en las Constelaciones
Familiares se posicionan más hacia la derecha. A la derecha de todos,
o en frente de los demás colaboradores, se coloca el director o el equipo
directivo. A continuación siguen los colaboradores del mismo rango,
normalmente por orden temporal, es decir, según su antigüedad en la
organización. Los subgrupos o departamentos se posicionan por separado,
los más influyentes, más a la derecha. Si falta el apoyo de arriba,
se intenta posicionar al siguiente superior de manera que la dirección
del departamento en cuestión se sienta apoyada y segura (normalmente,
el superior se pone detrás del director o equipo directivo). No obstante,
es importante decir que ninguna de estas indicaciones debería ser aplicada
como regla rígida, ni tampoco es siempre válida. También aquí, el reconocimiento
en la mayoría de los casos se suele expresar verbalmente (y a través
de un a inclinación), al igual que la responsabilidad por comportamientos
u hechos injustos ("Siento que ...").
Ejemplo:
A
una colaboradora de una gran empresa, que no hacía más que despotricar
contra ésta, pero en cambio bien aceptaba, con toda naturalidad, que
la empresa le pagara el seminario, le pedimos que se inclinara ante
la empresa y le diera las gracias por todo lo que de ella recibía. Le
costó, le fue bien y, como nos comunicó más tarde, le permitió marcharse
de buena manera.
Otro
ejemplo: Un miembro de una empresa asesora estaba pensando en cambiar
de empleo. La Constelación mostró que el hombre podía obtener un buen
lugar en una nueva organización. Sin embargo, cuando le pedimos que
él mismo ocupara ese nuevo lugar (en la Constelación), dudó y mostró
sentimientos de culpa hacia el grupo en el que estaba trabajando actualmente.
Sólo cuando consiguió darle las gracias al sistema antiguo por todo
lo que allí había recibido, pudo ocupar su nuevo lugar con una actitud
de auto confianza.
La
mayoría de las veces terminamos Constelaciones de Organizaciones sin
"completarlas", siempre en el momento en que pensamos que el cliente
ha recibido bastantes impulsos e indicaciones, o que ya se empiezan
a percibir procesos de búsqueda en su interior. Para algunos presentamos
determinadas soluciones de manera muy contrastada (por Ej.: "No tienes
ninguna elección, ¡tienes que marcharte!"). A otros los enfrentamos
con asuntos que permanecen abiertos; en un caso así terminamos la Constelación
sin ninguna solución clara para así desencadenar los procesos de búsqueda.
Dinámicas y ámbitos
especiales
Las organizaciones
no quieren morir
Las
organizaciones tienen la tendencia de auto conservarse, cueste lo que
cueste, aunque ya sean superfluas. Así, los conflictos y desarreglos
presentados, muchas veces son expresión de que una organización ha perdido
su justificación de existencia, y que únicamente centra su energía restante
en la lucha por la supervivencia. En este caso, pretender cambiar algo
a un nivel interno y, en consecuencia, querer sostener lo existente,
sería atacar en el punto equivocado.
Instituciones psicosociales
Las
instituciones psicosociales frecuentemente se ven debilitadas por el
hecho de depender del gota a gota de donativos caritativos, por lo que
no se sienten lo suficientemente responsables de la parte económica.
Por tanto, hay que encontrar un lugar para esta función.
Frecuentemente,
en tales organizaciones, la orientación en las tareas se dificulta por
posiciones ideológicas fundamentales o por conceptos morales. Mitos
como "todos somos iguales", o conceptos de asesoramiento partidarios,
como por ejemplo en el asesoramiento de mujeres violadas, se encuentran
frecuentemente. También en el trabajo con Constelaciones en Organizaciones
se le recomienda al asesor ponerse un poco más al lado del "perpetrador"
o del "malo". Frecuentemente, personas menos competentes se inmiscuyen
en asuntos profesionales desde otros ámbitos o desde arriba. Justamente
en asociaciones en las que los cargos directivos se aceptan a título
honorífico, muchas veces faltan un comportamiento de dirección claro
y el apoyo continuo de los colaboradores. La fluctuación de colaboradores,
que tantas veces encontramos en organizaciones psicosociales, en la
mayoría de los casos es señal de competencias y estructuras directivas
poco claras.
Los equipos
psicosociales que asesoran u ofrecen terapias, presentan una especial
tendencia a convertirse en grupos de auto experiencia. En estos casos,
Constelaciones con representantes para la tarea, las metas, o los clientes
han probado ser especialmente útiles.
Dirección
En
alguna ocasión, Bert Hellinger dijo: "La dirección es un servicio. Un
pastor se convierte en pastor gracias a las ovejas, pero las ovejas
no se convierten en ovejas gracias al pastor."
Los
cargos directivos tienen que ser capaces de sobrellevar un cierto nivel
de soledad o de estar apartados. En Constelaciones de Organizaciones
frecuentemente se les ve demasiado cerca de sus subalternos, por lo
que pierden la visión global. El apoyo debería venirles de un grupo
de personas de su mismo nivel, o de sus superiores.
Los
asesores muchas veces son invitados como aliados, o se les delegan tareas
de dirección que los directores mismos no cumplen. Este hecho se manifiesta
en una posición demasiado central de los asesores, por la que se convierten
en miembros constantes del sistema. De la misma manera, también las
supervisiones de equipo se aprovechan a veces para transferir decisiones
necesarias a este ámbito.
Para
los fundadores de una empresa se recomienda no admitir a otros miembros
con igualdad de derechos en el equipo directivo, a no ser que éstos
aporten algo realmente equivalente. Es decir, es mejor contratar a los
colaboradores nuevos como empleados y reconocer sus aportaciones de
otra forma. Cuando en una organización se designan dos directores de
igual rango para un departamento, las Constelaciones muestran que entre
ellos se crea una relación tensa y que en el grupo muchas veces empiezan
a desarrollarse procesos de división.
En
la mayoría de los casos, uno de ellos tiene que marcharse. Si ambos
se brindan un apoyo mutuo y la relación aún funciona, existe la posibilidad
de que ejerzan la función directiva alternativamente. Esta opción puede
comprobarse en la Constelación en forma de dos imágenes consecutivas,
para ver si ambos disponen de la fuerza suficiente en el cargo directivo.
Muchas
veces, cuando un colaborador de una organización sube a una función
directiva, no actúa como igual entre iguales en su posición de dirección;
la diferencia anterior sigue influyendo. Quizás sea por eso que antaño
a los aprendices se les enviaba a correr mundo.
Asesoramiento
Siguiendo
el principio del orden de origen, el asesor debería ocupar el último
lugar. Desde esta posición de humildad será más efectivo. La pretensión
de querer cambiar algo activamente y a todo trance, es una arrogancia
en este caso. En cuanto alguien, desde esta posición, intenta dar buenos
consejos a otro, éste, por su propia dignidad, tendrá que rechazarlo.
A través
de las Constelaciones se ve si el asesor mantiene una posición externa
y a la vez influyente, hasta dónde llega su influencia, y si en el nivel
en que desea actuar realmente puede hacerlo. En muchos casos, los asesores
expertos encuentran una posición buena y de apoyo en el nivel jerárquico
más alto, a la derecha del director o de la directora.
El
asesoramiento únicamente tiene posibilidades de lograrse si consigue
ganarse el apoyo de todas (o al menos de la mayoría) de las personas
decisivas para el cometido de la empresa. Donde un asesor no dispone
de este apoyo, en la mayoría de los casos pierde su neutralidad y se
siente debilitado en el trabajo con Constelaciones.
Constelaciones de
empresas familiares
El
trabajo con Constelaciones con miembros de empresas familiares resulta
especialmente satisfactorio y efectivo, tanto para cuestiones de sucesión
como para cuestiones de gerencia y de relación. En la mayoría de los
casos solemos configurar primeramente la empresa familiar y, a continuación,
la familia misma.
El
trabajo con Constelaciones en Organizaciones es un método sorprendentemente
eficaz que permite obtener informaciones sobre un sistema, claves para
la solución de problemas organizacionales, en un mínimo de tiempo. En
este seminario se explican y demuestran los principios de la configuración
de Constelaciones en Organizaciones (con y sin ánimo de lucro), con
la ayuda de representantes elegidos de entre un grupo de participantes,
así como el desarrollo de imágenes de solución efectivas a corto y largo
plazo.
Constelaciones en
Organizaciones
Desde
principios de los años 90, el trabajo con Constelaciones Familiares,
desarrollado por Bert Hellinger, ha conocido una difusión incomparable
en los países de habla alemana, propagándose actualmente por todo el
mundo. La edición del primer libro sobre este abordaje, publicado por
Gunthard Weber en 1993, ha alcanzado los 100.000 ejemplares y se encuentra
traducido a 10 idiomas, entre ellos el castellano ("Felicidad dual –
La psicoterapia sistémica de Bert Hellinger", Ed. Herder, Barcelona).
El
primer taller con Constelaciones para Organizaciones tuvo lugar en Austria
en 1995, y Gunthard Weber es uno de los pioneros de este trabajo. El
trabajo con Constelaciones Organizacionales es un método sumamente apto
y eficaz para, en un mínimo de tiempo, obtener una asombrosa cantidad
de informaciones acerca de la dinámica y la estructura de un sistema
de trabajo o de una organización. Posteriormente, los pasos hacia una
imagen de solución facilitan importantes impulsos para los cambios necesarios.
Una
y otra vez parece asombroso –y a aquéllos que únicamente conocen el
método por lo que escucharon o leyeron, sin experimentarlo personalmente,
incluso les resulta difícil de comprender– cuan acertada puede resultar
la representación de las dinámicas de un sistema realmente existente,
a través de la configuración de la imagen interior de uno de sus miembros,
sirviéndose para ello de la ayuda de representantes.
Por
una parte, el trabajo con Constelaciones Organizacionales puede servir
para encontrar soluciones a problemas personales en el lugar de trabajo;
por otra parte, ha demostrado su utilidad como método de supervisión
para asesores que deseen aclarar cuestiones en relación a los sistemas
que ellos mismos atienden, y a su propia posición en los mismos. En
este taller, unos 12 participantes tendrán la oportunidad de configurar
su propio sistema laboral u otro que ellos estén asesorando. Los demás
asistentes, por su parte, podrán conocer el método desde el papel de
representantes u observadores. Después de cada constelación se explican
y comentan las respectivas consideraciones y procedimientos.
Gunthard Weber
Nacido
en 1940, doctor en medicina, psiquiatra, asesor y terapeuta sistémico,
director del Instituto de Soluciones Sistémicas en Wiesloch, Alemania.
En
1984 fundó la Asociación Internacional de Terapia Sistémica; en 1996,
el Grupo de Trabajo Internacional "Soluciones Sistémicas según Bert
Hellinger". Asimismo es cofundador del Instituto de Investigación y
Asesoramiento Sistémicos de Heidelberg (Alemania). Desde mediados de
los años 80 ofrece regularmente seminarios de asesoramiento sistémico
para asesores de empresas y personal directivo. Entre las empresas asesoradas
por él cuentan: Hewlett Packard, Mercedes Benz, BMW, Alcatel, Insurances,
DASA, MTU.